Yo soy un tipo de barrio,
tengo una cara normal,
panza de ferné y ojos de seca.
A veces pago de otario
pero aprendí de mirar
que los pingos se ven en la lleca.
Yo trisco de tranco largo
las noches de bodegón
(“Vamonó, Cabeza… Paguemo y vamonó…”)
y en el firulo la embargo
cuando me pega la sed.
Sé por diablo, viejo y porque sé.
Barba, pelo y cuello al señor (“Donde vayas te voy a
buscar”).
¿Qué te duele, Tripaseca?
Rati careta,
carretilla de yeta,
donde vayas te voy a buscar.
Guarda el mosquete
que te embuca el rosquete.
Siempre alguno tiene que sangrar.
Cuando sarpó la maroma
nadie me vino a avisar
(“¡No se entra, hijo de puta! ¡Rajá de acá, nerca!”),
caí sin tela ni yesca
pero vinieron a dar
y a mí el borbollón siempre me engoma.
Ya nos sacaron los tanques,
los Titanes en el Ring,
el Padrino, el Turco, el Mercenario.
Quedamos hoyo pa’rriba,
la trompa en el aserrín,
pero el que sangró fue el del violín
que no para de cacarear:
“Diga la verdad, Peralta”.
Rati careta,
carretilla de yeta,
donde vayas te voy a buscar.
Guarda el mosquete
que te embuca el rosquete.
Siempre alguno tiene que sangrar.