Ya ni sé qué es que hace ruido, si es el suelo o yo,

mi carcasa o el chasquido que la partió en dos.

 

A matar se ha dicho, y vamos pero, ¿a quién matar?

Los de afuera son de palo y palo hay que aguantar.

 

Un manojo de maleza seca en el cordón

te bendice, sombra de ángel, santo perdedor.

 

Príncipes y manzaneras. Siempre falta y siempre hay más.

Que el que me mata se muera y viva el que me da.

 

Ya no hay leña, no hay hogueras. ¿Cuándo volverá

a llevar el paso desnudito la ciudad?

 

Bastoneros que columnas hacen avanzar

despacito y por las piedras para no llegar.

 

Cuántas caras tiene el miedo: miedo a no poder,

a que el odio no sea tanto, a desaparecer…

 

Príncipes y manzaneras. Siempre falta y siempre hay más.

Que el que me mata se muera y viva el que me da.