Desde el barrio de los crotos
hasta el de los buenos no hay mucho que andar.
Unos ríos nacen secos y otros dan al mar.
Los que llevan y preguntan, los que siempre apuntan pero
nunca dan,
nunca sabrán,
nunca sabrán,
nunca sabrán, nunca sabrán de mí.
Donde sobran las veredas, donde los que llegan llaman la
atención,
hay un ciego alucinado por una explosión.
Donde están de más los pasos, donde los guascazos toman
envión…
Nunca sabrán,
nunca sabrán,
nunca sabrán, nunca sabrán de mí.
Cómo es la inseguridad,
que en este barrio ratón
no hay secuestros ni extorsión.
Y apaguen la luz,
los ojos abiertos como un monitor.
Un saludo para todos los que me conocen,
si al final soy una estrella fugaz
y nunca sabrán,
nunca sabrán,
nunca sabrán, nunca sabrán de mí.
Nunca sabrán,
nunca sabrán,
nunca sabrán, nunca sabrán de mí.
Nunca sabrán, nunca sabrán de mí.