Lucecita, no me esperes.

Necesito espacio y tiempo, nada más.

No sos vos, soy yo; no te sintás culpable.

Yo, que no estoy preparado para amar.

Es mejor que ni lo hablemos;

darle vueltas sólo nos va a hacer peor.

Sé que vas a conocer a alguien más bueno

y te echo de menos

mientras digo adiós.

 

Ni si te diera el sol

repujado en el cielo

ni si te diera el cielo

reflejado en el mar

para hacerte feliz

llegaría a merecerte.

Ángel mío, buena suerte;

si algún día vuelvo a quererte

lo volvemos a intentar.

 

Luz de mi alma, no me llores

que el que pierde más en este affaire soy yo.

Vos podrás hallar la mar de hombres mejores;

yo jamás una mujer igual que vos.

No me odies ni me olvides

que lo nuestro es algo para recordar

cuando estés con ese que te ampare y cuide

lo que este amor tuyo

no supo cuidar.

 

Ni si te diera el sol

repujado en el cielo

ni si te diera el cielo

reflejado en el mar

para hacerte feliz

llegaría a merecerte.

Ángel mío, buena suerte;

si algún día vuelvo a quererte

lo volvemos a intentar, luz de mi alma,

lo volvemos a intentar para hacerte feliz, ángel mío,

si algún día vuelvo a quererte, vida mía.