Todo, todo es igual, todo, todo.

Todo, todo es igual, todo, todo.

Todo, todo es igual, todo, todo.

Todo, todo es igual, todo, todo.

 

Cuánta plata gasté. Bájenme del avión.

En qué lengua tengo que protestar.

Esto yo ya lo vi: las valijas, el hotel,

los letreros de prohibido fumar,

los museos y los freaks en la peatonal.

Me tendría que haber ido a Disneyworld.

Ahora me como un Big Mac, me conecto a internet,

mil amigos en el Facebook, y les muestro todo, todo, sí.

 

Todo, todo es igual, todo, todo.

Todo, todo es igual, todo, todo.

 

Casa Foa, mon amour. ¿Te parece ese dressoir?

No lo vi en el Buenos Aires Design.

Lily Allen, Sting, Mayumana, Joaquín

las entradas todas salen igual.

Y además el remís, porque en este país

no se puede ni salir a comprar,

que te ven con jet lag o con una Big brown bag

y te miran ya torcido, y qué querés, cómo querés que haga con todo.

 

Todo es igual, todo, todo.

Todo, todo es igual, todo, todo.

 

Me vine pensando en mí;

no hay como la comida de acá.

Te digo lo que aprendí:

sacando la manera de hablar,

el mundo es igual a mí.

 

Otra vez metí segunda y ya no puedo parar.

Todo a mano, todo sirve, nada está en su lugar:

Cómo quieres que te quiera, Sony Vaio, Blu-ray,

Garbarino, Día, chino, wide screen, triple play,

semicama, cinco días/cuatro noches, Tandil,

Florianópolis, un coco con pajita, Brasil,

Bombonera, Juan Román, Mauricio, Pro, palco anual,

Centenario baja sólo si hay algún recital,

London Soho, Barrio Rojo, euro, hostel, morral,

como todo siempre, todo o casi todo, es igual,

como todo siempre, todo o casi todo, es igual,

todo, todo, siempre, todo o casi todo es igual.

 

… Y cuando te das cuenta que es tu amigo el que te da la mano…

 

Esto yo ya lo vi. Bájenme del avión.

En qué lengua tengo que protestar.

Los museos, los freaks, las valijas, el hotel,

los letreros de prohibido fumar.

 

Todo, todo es igual, todo, todo.

Todo, todo es igual, todo, todo.

Todo, todo es igual, todo, todo.

Todo, todo es igual, todo, todo.