Me pica allá y no puedo.
No sé dónde está el huevo.
Me pica y ya no… no sé qué.
No entiendo bien qué pasa.
¿Por qué ésta no es mi casa
y esa mujer no es mi mujer?
Cuánto te amé y te fuiste
de alguna forma rara,
tal vez mientras dormía
o te cambió la cara.
El traje me va holgado
y no estoy bien peinado.
Igual, vayámonos de acá.
Ando desorientado
pero conozco un lado
donde te puedo acovachar.
Yo fui mi cuerpo sano,
eternamente te amo,
pero me vine hosco
y, en fin… no te conozco.
Un ángel parco y engarrado
saltó a mi cuello y se agarró a mi nuez.
No puedo respirar y cada gota de humedad se me hace
llaga.
El único alquimista no era yo.
La doña que me cuida
se me hace conocida.
Si no te hubieras ido
verías el parecido.